No entiendo por qué se nos sigue inculcando en la ficción la idea de poder enamorarnos y vivir maravillosas historias de amor. La literatura, el cine, la música: todas las artes le cantan a un estado de estupidizada algazara, de compartir silencios y realizar birdas promesas.
He estado esperando amar desde los 8 años, cuando soñaba que un apuesto príncipe marciano llegaría a rescatarme y poner fin a mi pesadumbre.
Este año cumplo 24, el triple de esa edad cuando empecé creyendo que habría alguien para mí. Ahora, a la luz de los manierismos y trabas sociales, me doy cuenta que quiero tener a un terrestre junto a mí, delinear una vida juntos y con ello, ganar más impulso de vida. Los logros, los esfuerzos, las tristezas, no tienen fin alguno si han de saborearse solos.
Veo que algunas personas logran dar con alguien, ser felices...pero pasan y pasan los años y yo me voy quedando sola.
Hasta ayer albergaba una ilusión y creí que conseguiría hacerla realidad. Pero se la llevó rápidamente el viento y el correr de la jornada.
NACÍ PARA ESTAR SOLA Y TENGO QUE GRABÁRMELO EN LA CABEZA PARA NO OLVIDARLO....
Amor, desamor, feminismo idealista, consejos y pataletas de una marciana que quiere entender a los hombres. ¿Misión imposible?
sábado, 16 de enero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
Desvelos terrenales
Mi viaje a Júpiter es inminente. Los días se han desmigajado, entre revisión de la nave, acuerdos con la junta interestelar de alienígenas unidos y las ansias. ¿Qué se vendrá, a partir de ahora? Mis pasos por la tierra han estado marcados, en el último tiempo, por dolorosas sorpresas. Nemo, las fallas de mis amigas y amigos (personas a las que consideraba como tales) , me han borrado, a ratos, la sonrisa. A veces me siento sumamente miserable: la envidia es algo a lo que no he podido acostumbrarme, un sentimiento funesto, corrosivo, que siembra la desconfianza en el corazón y lo lastima. Paseo por la ciudad, con éste apretado. Poco a poco voy dejando de creer en las buenas intenciones, en los sentimientos puros. Primero, fue el amor: las esperanzas que albergo de poder enamorarme de alguien con quien pueda COMPARTIR MIS PENAS Y ALEGRÍAS, LOS FRACASOS Y LAS DERROTAS que me empeño en silenciar.
Tal como lo plantea Cortázar en la primera línea de "Rayuela": "¿Encontraría a la maga?". En mi caso, no sé si haya un mago, si hay amigos sinceros, si puedo confiar en que la gente dejará de calumniarme o buscar modos para opacar mis triunfos y pequeños talentos.
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¿Qué es el amor?,
Manual para entender a los hombres
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