Amor, desamor, feminismo idealista, consejos y pataletas de una marciana que quiere entender a los hombres. ¿Misión imposible?
martes, 29 de diciembre de 2009
domingo, 20 de diciembre de 2009
Maldita nostalgia
Hace un par de años, en Marte, conocí a un mercuriano. Habíamos vivido 150 años luz, éramos lo que en la Tierra denominarían "adolescentes",
Perdí la cabeza y las antenas por él. Mas, la kármica historia se diluía entre mis broncas familiares y su evasión. Jamás me dio seguridad, no me apoyó en ningún instante y todo, todo, terminó entre lágrimas e insultos (de mi parte), e indiferencia y crueldad (de la suya).
Sin embargo, debo reconocer que su presencia me hacía muy feliz, a pesar de todo.
Estos últimos días he pensado intensamente en él. Extraño su voz, su olor, sus chistes aburridos y sus silencios. Extraño sus manos, sus besos y la forma en que me miraba. Como si acabara de descubrir la piedra filosofal, me abrazaba y, para mí, el universo estallaba en un big bang alucinante de colores.
:( quisiera no añorarlo, pues sé que ya nada va a cambiar y tengo que pensar en mi próxima ida a Júpiter...
[Nunca hay que revolver ese pozo fangoso donde dormitan los recuerdos marchitos de los ex)
Perdí la cabeza y las antenas por él. Mas, la kármica historia se diluía entre mis broncas familiares y su evasión. Jamás me dio seguridad, no me apoyó en ningún instante y todo, todo, terminó entre lágrimas e insultos (de mi parte), e indiferencia y crueldad (de la suya).
Sin embargo, debo reconocer que su presencia me hacía muy feliz, a pesar de todo.
Estos últimos días he pensado intensamente en él. Extraño su voz, su olor, sus chistes aburridos y sus silencios. Extraño sus manos, sus besos y la forma en que me miraba. Como si acabara de descubrir la piedra filosofal, me abrazaba y, para mí, el universo estallaba en un big bang alucinante de colores.
:( quisiera no añorarlo, pues sé que ya nada va a cambiar y tengo que pensar en mi próxima ida a Júpiter...
[Nunca hay que revolver ese pozo fangoso donde dormitan los recuerdos marchitos de los ex)
sábado, 19 de diciembre de 2009
Desde mañana no lo sé
Amo enloquecidamente a Tiziano Ferro. No sólo la virilidad de su frente amplia y despejada, su sonrisa tímida y el susurro en italiano en cada una de sus canciones.Tiene un aura apasionada y magnética, sus letras destilan creatividad.
Me casaría con él sin dudarlo.
Han pasado los días y, si bien ya me olvidé del "monstruito farandulero", otras frustraciones han salido a colación. Como el mar, cuando se recoge, exhibe toda la mugre que se acumula en la playa, así el observar mis sentimientos ha traído viejos recuerdos y análisis sobre ex, que habría preferido omitir.
Más aún, cuando estamos en vísperas de navidad, yo sin haber comprado un solo regalo a nadie y con kilos de trabajo.
Me pregunto si a todas las mujeres terrestres y a marcinanas de paso en esta atmósfera infestada de radiación y CO2 librarán tan de continuo una lucha con su ego, alter ego y super ego (Freud permite explicarlo todo, a la larga).
Mientras más triunfo en términos observables, más sola me voy sintiendo.
Quisiera poder compartir mi alegría y mis buenas nuevas con alguien de verdad, aunque suene atroz, atrozmente, patético...u.u
Me casaría con él sin dudarlo.
Han pasado los días y, si bien ya me olvidé del "monstruito farandulero", otras frustraciones han salido a colación. Como el mar, cuando se recoge, exhibe toda la mugre que se acumula en la playa, así el observar mis sentimientos ha traído viejos recuerdos y análisis sobre ex, que habría preferido omitir.
Más aún, cuando estamos en vísperas de navidad, yo sin haber comprado un solo regalo a nadie y con kilos de trabajo.
Trabajo, para no enamorarme...me enamoro... para no trabajar (?)
Me pregunto si a todas las mujeres terrestres y a marcinanas de paso en esta atmósfera infestada de radiación y CO2 librarán tan de continuo una lucha con su ego, alter ego y super ego (Freud permite explicarlo todo, a la larga).
Mientras más triunfo en términos observables, más sola me voy sintiendo.
Quisiera poder compartir mi alegría y mis buenas nuevas con alguien de verdad, aunque suene atroz, atrozmente, patético...u.u
martes, 15 de diciembre de 2009
Candidatos a una moneda
Época de elecciones, de enemistades y luchas de poder.
Se desata una guerra de egos del que sólo salen damnificados los ciudadanos más humildes.
Me paseo por las calles polvorientas, pensando. Creyendo que los humanos pierden sus horas en discusiones y se acaloran. Mas, es una de las pocas veces en que pueden animarse a creer en algo. A poner sus energías por un proyecto en el que se sienten integrados, compartiendo con algún otro su anhelo de triunfar. Aunque sea, con escaso sustento racional y sí, muchas escaramuzas.
Frei, Piñera...dos candidatos para un país revulso, que esconde una pobreza dura y constreñida tras las verdes plazuelas de la Moneda y sus alredores.
Yo veo eso desde mi nave. Sin embargo, mi pesar se ha mantenido también dormido. Me abarroto de actividades para que el peso de la soledad sea menos lóbrego. Simulo que soy extraordinariamente eficiente e invulnerable. Que sólo me importan las cosas racionales y ostensibles de la vida. Las labores remuneradas y las tareas que gocen de aprobación social.
Sin embargo, al teletransportarme a la nave, recuerdo mi misión en este mundo. Mi lejanía de un corazón capaz de sentir el mío entre latidos. De tener una sonrisa que sólo pueda ser mía. Y reír, y soñar con un destino junto a alguien (no con alguien), que pueda permitirme sacar lo mejor que llevo dentro.
Ya van tres años de fallidas búsquedas y esperanzas indelebles, que se marchitan cada noche, antes de quedarme profundamente dormida y olvidar, por un par de horas, que estoy aislada en un mundo que no me reconoce. NI yo a él.
Quiero ser feliz.
Se desata una guerra de egos del que sólo salen damnificados los ciudadanos más humildes.
Me paseo por las calles polvorientas, pensando. Creyendo que los humanos pierden sus horas en discusiones y se acaloran. Mas, es una de las pocas veces en que pueden animarse a creer en algo. A poner sus energías por un proyecto en el que se sienten integrados, compartiendo con algún otro su anhelo de triunfar. Aunque sea, con escaso sustento racional y sí, muchas escaramuzas.
Frei, Piñera...dos candidatos para un país revulso, que esconde una pobreza dura y constreñida tras las verdes plazuelas de la Moneda y sus alredores.
Yo veo eso desde mi nave. Sin embargo, mi pesar se ha mantenido también dormido. Me abarroto de actividades para que el peso de la soledad sea menos lóbrego. Simulo que soy extraordinariamente eficiente e invulnerable. Que sólo me importan las cosas racionales y ostensibles de la vida. Las labores remuneradas y las tareas que gocen de aprobación social.
Sin embargo, al teletransportarme a la nave, recuerdo mi misión en este mundo. Mi lejanía de un corazón capaz de sentir el mío entre latidos. De tener una sonrisa que sólo pueda ser mía. Y reír, y soñar con un destino junto a alguien (no con alguien), que pueda permitirme sacar lo mejor que llevo dentro.
Ya van tres años de fallidas búsquedas y esperanzas indelebles, que se marchitan cada noche, antes de quedarme profundamente dormida y olvidar, por un par de horas, que estoy aislada en un mundo que no me reconoce. NI yo a él.
Quiero ser feliz.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Mi vida, sin ti
Se me acabaron los sueños, en lo que a ti respecta.
Preparo mi viaje a Júpiter, en un breve lapso de descanso. Me siente frustrada, me siento estafada. El que amor da, amor debiera recibir, ¿verdad?
A veces, en medio de las satisfacciones y logros, me vuelvo a mis metas inconclusas. Y apareces tú. Inevitablemente.
Hay algunos que se conforman con tan poco.
Preparo mi viaje a Júpiter, en un breve lapso de descanso. Me siente frustrada, me siento estafada. El que amor da, amor debiera recibir, ¿verdad?
A veces, en medio de las satisfacciones y logros, me vuelvo a mis metas inconclusas. Y apareces tú. Inevitablemente.
Hay algunos que se conforman con tan poco.
Frases de amor a la Anime
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tristeza
domingo, 29 de noviembre de 2009
Me queda sólo un puñado de días...

Tener que transitar por la vida como si mi corazón marciano estuviera estupendamente. Cruzar las calles con la cabeza gacha.
Torcer una esquina, pateando una lata en la que veo reflejados unos ojos que me sobresaltan. Lanzar una piedra al vidrio que retrata su figura, desde lejos.
Mis días desde que me he sentido alejada del mortal que detuvo mi respiración. No, no. No. No puedo seguir pensando en él, en lo que podría haber sido y no será.
Es doloroso, lacerante, pasear por la multitud, simulando que no lo veo. Pero no es así. Nadie puede mentirse a sí misma, puedo fingir que todo está en orden, que mis pequeños triunfos diarios compensarán esta tristeza larvaria que me acompaña.
En Marte me recomendaron encerrarme en mi cascarón incandescente cuando los humanos me hicieran sufrir. Ese es otro término que vine a conocer acá.
"Igual que ayer, llovía tristeza, como estrella fugaz..."
(Mago de Oz )
Me conecto los audífonos, hago caso omiso del mundo e intento concentrarme en mi plan terrícola. Buscar conocerlos más, mediante la adopción de sus costumbres.
El estudio, actividad que realizo mientras debo permanecer camuflada, es una excelente herramienta para profundizar en sus miedos, sus esperanzas, su injusticia y su propia naturaleza. Y, claro, los sabios de mi planeta, no estaban de acuerdo con que una marciana se introdujera en estas aguas. Quizá ellos sabían que, además de las satisfacciones asociadas, venían desgradables sorpresas. El personaje que priva de sabor a mi comida.
Pronto tendré que embarcar hacia Júpiter. Quizá pueda olvidar, debo enfocarme en memorizar los términos jupiterianos, entre las actividades terrestres que tengo que ejecutar aún... u.u
martes, 17 de noviembre de 2009
Tú, siempre tú.

Te he visto todo el día.
Sino, te percibía
pasando detrás de mí.
Y no puedo. Lo acallo, pero no lo consigo.
No te olvido. Eres tú, eres tan...
fantasmal.
Te amo.
Te amo.
Te amo.
Y, en cosa de días, no te volveré a ver más.
Te perderé.
Te perderé.
Te perderé.
Aunque nunca fuiste mío...
Te amo.
Y nada puedo hacer.
Te quiero.
Te quiero..
Te quiero...
Tan simple como eso.
Tan extraño como creer aún en ti.
Te perdono y me perdono.
Renazco en ti.
Muero por ti.
Dos encarnaciones en una próxima evolución.
Te adoro.
lunes, 16 de noviembre de 2009
No es para mí
Hoy traté de ser una marciana adaptada a la Tierra. Sumada a mi alegría por un viaje a Júpiter que podré emprender, por ser una extraterrestre capaz de superarse, se viene la labor de seguir adaptándome. El dolor de los días pasados estaba atenuándose...estaba.
Un amigo terrícola y yo nos fuimos a almorzar. Él insistió en ir a un casino cercano a la universidad. Sin saber que "él " llegaría. Mi amigo también es como él, pero aún así lo quiero. Y él llegó, y se sentó en la mesa que compartíamos con varias amigas en común. Y fue un desastre. Tenerlo frente a mí, sin mirarme, saboreando las palabras que mi locuaz amigo pronunciaba, agran velocidad, y que yo le importara nada. Nada.
Sentí que el corazón se me llenaba de frío, se congeleba hasta quebrarse. En varios pedacitos filudos y dolorosos. Tan cerca, tan cerca, pero para siempre lejos.
Tras acabar con el tortuoso momento, le conte a mi amigo terrícola, quien coincidión con todos los que me habían hablado ya de lo mismo: por la forma en que lo miraba, es bisexual (A su juicio).
Y yo...¿yo? ¿Qué puedo hacer?
ESTOY HORRIBLEMENTE ENAMORADA DE UN BISEXUAL, CASI HOMOSEXUAL AL QUE NO LE GUSTO, Y QUE NO LE GUSTAN LAS MUJERES...
ME QUIERO MORIR.
Un amigo terrícola y yo nos fuimos a almorzar. Él insistió en ir a un casino cercano a la universidad. Sin saber que "él " llegaría. Mi amigo también es como él, pero aún así lo quiero. Y él llegó, y se sentó en la mesa que compartíamos con varias amigas en común. Y fue un desastre. Tenerlo frente a mí, sin mirarme, saboreando las palabras que mi locuaz amigo pronunciaba, agran velocidad, y que yo le importara nada. Nada.
Sentí que el corazón se me llenaba de frío, se congeleba hasta quebrarse. En varios pedacitos filudos y dolorosos. Tan cerca, tan cerca, pero para siempre lejos.
Tras acabar con el tortuoso momento, le conte a mi amigo terrícola, quien coincidión con todos los que me habían hablado ya de lo mismo: por la forma en que lo miraba, es bisexual (A su juicio).
Y yo...¿yo? ¿Qué puedo hacer?
ESTOY HORRIBLEMENTE ENAMORADA DE UN BISEXUAL, CASI HOMOSEXUAL AL QUE NO LE GUSTO, Y QUE NO LE GUSTAN LAS MUJERES...
ME QUIERO MORIR.
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jueves, 12 de noviembre de 2009
HIPÓCRITAS INTOLERANTES
He mandado señales telepáticas y correos electrónicos al alto mando marciano. Ya no tolero seguir en este planeta por mucho tiempo más. Sin embargo, no he recibido respuesta alguna.
Las personas en la Tierra son absolutamete despreciables. No saben guardar un secreto, no saben actuar con altura de miras cuando se les pide discreción. No tienen idea de cómo aceptar las nociones y planteamientos del otro, aunque no sean las que ellos quieran.
Me dan asco, me tienen aburrida y al borde de un ataque de nervios. Terrícolas bélicos, que hacen uso de una diarrea verbal, a falta de argumentos sólidos para defenderse.
ME ESTOY ASFIXIANDO EN UN PLANETA CUYA INTOLERANCIA ES MÁS LETAL QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO.
Las personas en la Tierra son absolutamete despreciables. No saben guardar un secreto, no saben actuar con altura de miras cuando se les pide discreción. No tienen idea de cómo aceptar las nociones y planteamientos del otro, aunque no sean las que ellos quieran.
Me dan asco, me tienen aburrida y al borde de un ataque de nervios. Terrícolas bélicos, que hacen uso de una diarrea verbal, a falta de argumentos sólidos para defenderse.
ME ESTOY ASFIXIANDO EN UN PLANETA CUYA INTOLERANCIA ES MÁS LETAL QUE EL CAMBIO CLIMÁTICO.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Metálica tristeza

Estar lejos de los míos, en un planeta que se me torna inhóspito la mayor parte de las veces, no ha sido fácil. He tenido que aprender a lidiar con personas, seres humanos que no logran controlar racionalmente sus emociones. He tenido que aprender a elegir ropas para lucir cada vez que salgo, y también, aprender a desentrañar los gestos de la cara de algunos, cuando no se atreven a manifestar que están tristes, contentos o enojados.
Compleja raza esta, la humana.
Es probable que me esté compenetrando a niveles insospechados con sus malas costumbres. De hecho, desde que recibí el informe del Consejo Marciano de Sabios, que no he podido concentrarme en mis actividades habituales. La nave continúa desordenada, tengo que reparar un par de transistores y continuar leyendo la prensa interestelar, que recibo vía e-mail. Pero no lo consigo. No puedo superar. He buscado en el diccionario conversor de términos "marciano- terrícola" algunas acepciones para describir mi estado de ánimo. Depresión, tristeza, soledad. Miedo. Vacío. Palabras que aquí, en la Tierra, ahuyentan a cualquiera. Y ya entiendo por qué. Te inhabilitan productivamente, te hacen llevar una mueca deformadora en el rostro. Te impelen a estar sentada o querer que alguien cerca te diga que esto va a pasar, que todo estará bien pronto. Que no te quedes mirando lo que no pudo ser.
Pero no encuentro a nadie. Mis amigos marcianos no entendieron mi misión y me dejaron al olvido. Me dijeron los comandantes del alto mando de las fuerzas especiales de Marte, que no tardaría en trabar amistad con los mortales. Y, cuando lograra enamorarme y ser correspondida por uno de ellos, podría decidir si volver o no a mi planeta.
De ello hace ya bastante tiempo. Y sólo he acumulado intentos fallidos. Ansias de querer y hallar a un humano que se distinga de la multitud. Con sus dos piernas frágiles y un cúmulo de emociones contradictorias. Que corren a todas horas, porque siempre van tarde, a dónde no tienen idea que van.
Y yo, ¿qué conseguí? Pues fijarme en uno que va contra las leyes de la naturaleza terrestre: un hombre que se siente atraído por otros hombres, que no entenderá mi esencia marciana heterosexual al 100%. Un hombre que, mientras más lo conozco, más tristeza siento por no poder atraerle y por tener que deshacerme de todos los sueños que estaba dibujando en mi panel de control.
Quisiera llorar, como hacen aquí para desahogarse. Quisiera llamar a alguna amiga para que me escuchara y consolara. Pero es en vano: estoy sola, sola con mi pena, sola con mi terrible y fea realidad. Marciana aislada en la tierra, enamorada de un imposible.
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sábado, 7 de noviembre de 2009
¿Humano Anormal?

Me había ido acostumbrando a tu presencia. Pensaba que sólo era cosa de abrir los ojos del alma y cerrar los de mi rostro, para revivir un sentimiento dormido, ancestralmente.
Los sabios de mi planeta aseguran que, en alguna oportunidad, vivimos en consonancia con los seres humanos. Que basta que un par de ellos se encuentre con nosotros y recuerden esa emoción guardada.
Y creí que lo estaba logrando. Te veía, te pensaba, te soñaba. No. No podía aceptarlo. Creer en ti, quererte a ti, muchachito humano, significaba postergar mi regreso a mi planeta. Pero, quizá, era también una nueva oportunidad para vivir. Para cambiarle el color a mi nave naturalmente.
Le pedí a los videntes de mi planeta que me ayudaran. Algo extraño veía en los ojos de este personaje que robaba mi aliento al aparecer y sonreír.
Quería verlo, verlo eternamente, como una fisión nuclear que aparece, empieza, se apaga y vuelve a nacer.
El informe llegó ayer. Al principio, no lo entendí muy bien. Se me hacía extraño. En Marte nunca ha ocurrido nada parecido. Encendí mi súper computador delta 35689P para revisar el concepto. Entré en metabuscadores, chequeé los términos en todos los idiomas que en este mundo se conocen. Repasé el sánscrito, leí en hebreo, vi anotaciones en chino mandarín y me detuve, incluso, a desentrañar jeroglíficos.
Pero la verdad era una sola, en el idioma que buscara: él es 50% gay. ¿Qué significa esto? Que es "bisexual", que la mitad de su líbido se concentra en los especímenes de su mismo sexo (XY), en tanto que el 50% restante se siente atríado por las mujeres terrestres (XX).
La desolación no encontró palabras. En ninguno de los idiomas que conocía. No atiné a pensar en nada. Abrí la compuerta de mi nave, presioné un botón rojo, el de las emergencias. Al instante, un cúmulo de basura interestelar (que aquí denominan "comida chatarra") se deslizó por la banda magnética. Sabía que hacer eso me restaba 50 años lunares de vida. Mas, no tenía opción para superar mi depresión. Abrí la boca y deglutí, una a una, cada partícula de patata frita, cada sorbo de bebida gaseosa. Ya no me quedaba ninguna razón para prolongar una estancia obligada en la Tierra, mas no puedo emigrar hasta cumplir con una misión que, dado esto, se me torna imposible de concretar :(
Cuando pensaba que me estaba enamorando de un terrícola excepcional, me dicen que es homosexual.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Tristeza /decepciones
He seguido tus pasos entre medio de los demás. Me he quedado muda ante tus ojos, inquisitivos, agudos. Como si pudieras saber lo que estoy pensando y sintiendo.
Han pasado los días desde que descubrí tu presencia entre los demás. Y me esfuerzo porque puedas detenerte un segundo ante mí. En vano. La esperanza es un sentimiento vano, que se diluye en un abrir y cerrar de ojos.
Y apareces tú, sin más, sorprendiendo mis letras, mis respiros,el temblor de miv voz, los parpadeos contínuos y trepidantes.
Tu presencia me intimida porque me expones ante lo más vulnerable que tengo.
Desciendo de mi nave, espanto las nubes y, desprotegida como pájaro implúmero, frente a ti quedo.
Pero no. Eres tú. Con tu alegría discreta y cálida.
Con tus risas alocadas y tu vesatilidad. Y una calma que, hasta conocerte, era mía.
...Me has robado la tranquilidad, los días y horas apacibles.
Me has dejado, a cambio, el sobresalto, la desazón, la inseguridad y un miedo a dejar ir la vida sin que tú puedas encontrarme a mí.
¿Eso es amor?
Hubiera preferido no haber venido nunca a la tierra...
Han pasado los días desde que descubrí tu presencia entre los demás. Y me esfuerzo porque puedas detenerte un segundo ante mí. En vano. La esperanza es un sentimiento vano, que se diluye en un abrir y cerrar de ojos.
Y apareces tú, sin más, sorprendiendo mis letras, mis respiros,el temblor de miv voz, los parpadeos contínuos y trepidantes.
Tu presencia me intimida porque me expones ante lo más vulnerable que tengo.
Desciendo de mi nave, espanto las nubes y, desprotegida como pájaro implúmero, frente a ti quedo.
Pero no. Eres tú. Con tu alegría discreta y cálida.
Con tus risas alocadas y tu vesatilidad. Y una calma que, hasta conocerte, era mía.
...Me has robado la tranquilidad, los días y horas apacibles.
Me has dejado, a cambio, el sobresalto, la desazón, la inseguridad y un miedo a dejar ir la vida sin que tú puedas encontrarme a mí.
¿Eso es amor?
Hubiera preferido no haber venido nunca a la tierra...
viernes, 23 de octubre de 2009
Vamos avanzando en mi misión terrícola??
A veces bajo de la nave. Sé que si me quedo encerrada, poco o nada lograré conocer a esta especie de 2 patas y 46 cromosomas. Suelo pasear entre la multitud, con el temor de que descubran mi naturaleza. Mas, al rato, se me olvida. No logro entender cómo se las arreglan con tecnologías tan rudimentarias. De hecho, tomé un curso de diseño en una universidad. Es como aprender el alfabeto marciano, sumamente fácil. Debo fingir que me resulta difícil, yo que he viajado a la velocidad de la luz de un rincón a otro de la galaxia.
Pero ellos me aventajan. Saben amar lo que hacen y actuar con espontaneidad.
En esa clase me llamó la atención un chico. Por un instante, pensé que era un marciano, infiltrado como yo. Se aparta de la multitud, sus ojos irradian un aura cálida, pero proviene de un fluido que nos causa gran curiosidad: su alma. Nada de electrodos o efectos especiales. La dulzura palpable que emana altera mis receptores y estuve mirándolo,embobada, durante mucho rato. La sinapsis de ese instante remeció todas mis conexiones. Ese extraño e inusitado sentir no es propio de una marciana, racional y eficiente en la persecución de sus metas. El perder el habla, mucho menos. ¿Asemejarse a una bestia muda al contemplar a un pequeño ser humano, de 22 años?
Salí inquieta de esa clase. No sé qué le ocurre a mi corazón extraterrestre...
Pero ellos me aventajan. Saben amar lo que hacen y actuar con espontaneidad.
En esa clase me llamó la atención un chico. Por un instante, pensé que era un marciano, infiltrado como yo. Se aparta de la multitud, sus ojos irradian un aura cálida, pero proviene de un fluido que nos causa gran curiosidad: su alma. Nada de electrodos o efectos especiales. La dulzura palpable que emana altera mis receptores y estuve mirándolo,embobada, durante mucho rato. La sinapsis de ese instante remeció todas mis conexiones. Ese extraño e inusitado sentir no es propio de una marciana, racional y eficiente en la persecución de sus metas. El perder el habla, mucho menos. ¿Asemejarse a una bestia muda al contemplar a un pequeño ser humano, de 22 años?
Salí inquieta de esa clase. No sé qué le ocurre a mi corazón extraterrestre...
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¿Qué es el amor?,
Manual para entender a los hombres
martes, 20 de octubre de 2009
JEFES+ ESTRÉS = Marcianita de mal humor
Nada peor que abrir el correo y ver un mail del jefe, o los profesores, con mensajes hinchapelotas. Como si una no tuviera suficiente con tener que meterse en pequeños carros, apretujada, con gente que huele mal y que tiene peor equilibrio que borracho un sábado por la mañana. Como si una no tuviera que pasar noches y noches pensando, trabajando, estudiando, para darles en el gusto a toda esa manga de boludos.
En Marte, cada uno sabe cómo hacer su trabajo perfectamente. Es más, existe tanto compañerismo y buena voluntad que sólo se trabajan 3 horas, en uno de estos días terrestres, que tienen 24. Pero aquí eso no funciona, impera un falso exitismo, una falta enorme de cooperación en la productividad.
Y aún no logro entender la magia que hay detrás de aquellos que dicen estar enamorados.
Mientras no lo adivine, tendré que permanecer atrapada en este planeta.
PISTA N°1: Me han dicho que el amor libera...
En Marte, cada uno sabe cómo hacer su trabajo perfectamente. Es más, existe tanto compañerismo y buena voluntad que sólo se trabajan 3 horas, en uno de estos días terrestres, que tienen 24. Pero aquí eso no funciona, impera un falso exitismo, una falta enorme de cooperación en la productividad.
Y aún no logro entender la magia que hay detrás de aquellos que dicen estar enamorados.
Mientras no lo adivine, tendré que permanecer atrapada en este planeta.
PISTA N°1: Me han dicho que el amor libera...
domingo, 18 de octubre de 2009
Bitácora 1: De hombres obsesivos y el amor

Hace varios días, algún loco patológico de mi pasado - amigo o ex- no deja en paz a mi pobre teléfono. Día y noche manda un mensaje patético, por lo cursi, preguntando si tengo el poder de "revivir su corazón". Mmm...es extraño el mundo en este planeta. Si se supone que la telekinesis y la telepatía les están vedados a los humanos, ¿por qué yo habría de adivinar de quién se trata?.
Ese afán que tienen algunos egocéntricos, de pensar que todo ronda en torno a ellos. ¡Cómo si una no tuviera mil tareas que realizar en el día! Más aún, si se es una figura que trabaja con mucha gente y un celular que no cesa de soñar, resulta idiota que te jodan así la vida.
Más allá de esto, comienzo el blog porque este episodio revive un punto Murphy. Esa curiosa ley de "balances kármicos" o como se llame. Reconozco, sólo ante este medio, que me he sentido sola, que tengo unas ansias de enamorarme y sentir lo que cantan Juanes, Sánz y otros.
Me he centrado en una vertiginosa rutina , que me sitúa como una mujer reconocida en mi ámbito, pero no encuentro a nadie que me haga soñar. Y anhelo eso, encontrar a un hombre que me encante, al que no pueda sacarme de la cabeza, alguien con quien aprender ese extraño lenguaje que ha perpetuado a un criatura tan débil dentro del reino de los seres vivos como lo son los humanos. Amor. Amor, la palabra que todas las religiones invocan como la panacea para cambiar, superarse, trascender.
Por ahí leí un estudio que revelaba que las personas que se enamoran desactivan la zona del razonamiento cuando se enfrentan al ser amado. Mmm, ¿será esa la causa de aquél loco desquiciado que me manda mensajes a todas horas? No, no lo creo. Acá, en la Tierra, muchos tienen la noción de un amor que apresa, que hace sufrir, que se basa en imposibles.
Pero todos, fuera y dentro del universo, sabemos que el amor es diferente, llenador, tierno, cordial, respetuoso. Que hace crecer y permite vivir. Sin razón, quizá, es probable.
Aunque esa cara de alegría y la sonrisa de otros tiempos me hacen añorar volverme, nuevamente, una total incoherente ante alguien capaz de hacerme detener mis prisas diarias, por más de dos minutos.
QUIERO AMAR.
Dormiré un rato en mi nave...
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