He seguido tus pasos entre medio de los demás. Me he quedado muda ante tus ojos, inquisitivos, agudos. Como si pudieras saber lo que estoy pensando y sintiendo.
Han pasado los días desde que descubrí tu presencia entre los demás. Y me esfuerzo porque puedas detenerte un segundo ante mí. En vano. La esperanza es un sentimiento vano, que se diluye en un abrir y cerrar de ojos.
Y apareces tú, sin más, sorprendiendo mis letras, mis respiros,el temblor de miv voz, los parpadeos contínuos y trepidantes.
Tu presencia me intimida porque me expones ante lo más vulnerable que tengo.
Desciendo de mi nave, espanto las nubes y, desprotegida como pájaro implúmero, frente a ti quedo.
Pero no. Eres tú. Con tu alegría discreta y cálida.
Con tus risas alocadas y tu vesatilidad. Y una calma que, hasta conocerte, era mía.
...Me has robado la tranquilidad, los días y horas apacibles.
Me has dejado, a cambio, el sobresalto, la desazón, la inseguridad y un miedo a dejar ir la vida sin que tú puedas encontrarme a mí.
¿Eso es amor?
Hubiera preferido no haber venido nunca a la tierra...
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