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No entiendo nada. Y quisiera poder hacerlo, para que mi voluntad, como en tantas otras oportunidades, sea la que se imponga. Esa misma que siempre tiene buenos consejos para los otros y que, en cambio, ha tenido una existencia entre sombras durante las últimas dos semanas...casi tres, para ser más precisas.
No sólo se ha escabullido, a ratos me da avisos, mensajes al celular, pero nada más.
Quizá pensó que yo estaba rendida a sus pies o alguna estupidez semejante. Quizá piensa que todas las marcianas tenemos una incapacidad natural para ser dignas...qué estupidez más grande.
Me rehuso a ser yo quien te busque. Me niego a pasarme las horas esperando a que te dignes a acordarte de mí. Me cansé de estar pensádote, mientras tú inviertes tu tiempo en cosas que yo no tengo idea.
Perdiendo mis ganas de ser feliz y mejor persona por una malsana incertidumbre.
No, no nací para migajas esporádicas de afecto. Para eso, me encierro cual Emily Dickinson en mi obra, talento e inspiración, y borro tu figura de mis ojos definitivamente.
¿Querías tenerme a tus pies? pues será al contrario.
Nunca más volverás a saber de mí.
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