sábado, 19 de diciembre de 2009

Desde mañana no lo sé

Amo enloquecidamente a Tiziano Ferro. No sólo la virilidad de su frente amplia y despejada, su sonrisa tímida y el susurro en italiano en cada una de sus canciones.Tiene un aura apasionada y magnética, sus letras destilan creatividad.
Me casaría con él sin dudarlo.

Han pasado los días y, si bien ya me olvidé del "monstruito farandulero", otras frustraciones han salido a colación. Como el mar, cuando se recoge, exhibe toda la mugre que se acumula en la playa, así el observar mis sentimientos ha traído viejos recuerdos y análisis sobre ex, que habría preferido omitir.

Más aún, cuando estamos en vísperas de navidad, yo sin haber comprado un solo regalo a nadie y con kilos de trabajo.

Trabajo, para no enamorarme...me enamoro... para no trabajar (?)

Me pregunto si a todas las mujeres terrestres y a marcinanas de paso en esta atmósfera infestada de radiación y CO2 librarán tan de continuo una lucha con su ego, alter ego y super ego (Freud permite explicarlo todo, a la larga).

Mientras más triunfo en términos observables, más sola me voy sintiendo.
Quisiera poder compartir mi alegría y mis buenas nuevas con alguien de verdad, aunque suene atroz, atrozmente, patético...u.u

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